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¿Cómo estudiar Historia?


Historia es una de las asignaturas que provoca dolores de cabeza a muchos estudiantes, que la suelen calificar como larga y aburrida. Sin embargo, el conocimiento de nuestra historia es fundamental para todos, no sólo porque es una asignatura obligatoria, sino también porque nos aporta datos de la realidad en la que vivimos, explicando muchos de los acontecimientos actuales.
Por eso, quiero compartirles algunos consejos sobre cómo estudiar Historia.

Antes de empezar, es importante recordar que cada persona es diferente y que se requieren diferentes habilidades y recursos de estudio específicos para cada uno. Cada persona tiene una forma de estudiar que le puede ir mejor que a otra y eso está bien, pero para estudiar Historia es bueno tener algunos puntos en cuenta para que todos puedan usar estos recursos para mejorar sus formas de estudio.

1. Comprensión de texto

¿Qué es la comprensión lectora? Leer es comprender. Siempre que se lee se lo hace para entender sino carecería de sentido hacerlo. Un lector comprende un texto cuando puede encontrarle significado, cuando puede ponerlo en relación con lo que ya sabe, con lo que le interesa y con el objetivo de dicha lectura.
Por lo tanto, si leemos y no entendemos, entonces no aprendemos. Sí, así es. Un texto puede leerse mil o más veces, sin embargo si al terminar de leerlo no comprendimos de qué trata, de qué tema es, para qué me nos sirve leerlo, etc., entonces verdaderamente no lo hemos comprendido. Es decir, no lo hemos leído verdaderamente.
Para eso, para realizar una verdadera comprensión del texto que vamos a leer, se recomiendan los siguientes pasos: 

1) Prelectura: Consiste en realizar una lectura rápida de todo lo que se ha de estudiar, con el objetivo de sacar una idea general sobre el contenido del texto.
2) Lectura comprensiva: Se trata de leer despacio procurando entender bien todo lo que explica. Se aconseja leer párrafo por párrafo detenidamente. Si alguna palabra o expresión no se entiende, se usa el diccionario para aprender su significado.
3) Relectura comprensiva: de ser necesario, gracias a la no comprensión de algún párrafo o extracto del texto, nuevamente debe leerse de forma compresiva el texto, haciendo hincapié en lo que no se ha entendido. 


2. Conectar y desarrollar ideas

Historia es una asignatura basada en una sucesión de hechos, por lo que el orden es clave. Es fundamental, por tanto, asegurarnos de que nuestros apuntes siguen un orden cronológico. Para ello podemos crear líneas temporales en forma de infografías que adjuntar a nuestros apuntes, o dividir éstos por años, décadas o siglos.
Los libros y los apuntes suelen ser muy extensos. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, no es necesario memorizar todos los detalles. En cambio, sí es muy importante establecer una conexión entre los hechos. Los acontecimientos deben seguir un orden lógico que nos ayude a comprenderlos y memorizarlos, por lo que el uso de mapas mentales puede ser útil para visualizar toda la información. Miremos el siguiente ejemplo: 



Una vez que tenemos nuestro mapa mental construido, puede ser una buena idea desarrollar estas ideas en unos apuntes propios (con nuestras palabras) que detallen los acontecimientos más importantes. Una técnica que podemos utilizar para ello es dividir cada uno de los acontecimientos que estudiamos en Causas, Hechos y Consecuencias. Todos ellos están relacionados entre sí, como si fueran eslabones de una cadena. 


3. Motivación

Como para cualquier asignatura, el estudio requiere motivación. Uno necesita poner voluntad a los contenidos. Es necesario ya que el interés provoca en sí mismo mayor atención y comprensión de lo que se está analizando. 
El filósofo norteamericano Ralph W. Emerson escribió: "Ninguna gran empresa se llevó a cabo sin entusiasmo". Quiere decir, que nada en este mundo se ha creado sin ningún tipo de motivaciónTodo lo que existe requiere interés y esfuerzo para lograrse. Y todo ello no es posible si se carece de un motivo.
Motivación y motivo son términos estrechamente ligados. Estas palabras derivan del verbo latino movere, que significa “moverse”, “poner en movimiento”, “estar listo para la acción”. 
Cuando la meta final es estimada como muy valiosa, y los obstáculos son superables, o cuando posees férrea voluntad, estarás fuertemente motivado. Si las clases de una materia te desagradan, serás no obstante capaz de atender y esforzarte, porque la meta última (recibirte y trabajar de lo que te gusta, con posibilidades de progreso) da sentido a tu situación presente.

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